Ante el tedio de la realidad, Nia y Lena exploran la obra de Pessoa para descubrir cómo el sueño y la abdicación revelan nuestra verdadera identidad.

Vivir es ser otro. No es posible sentir si se siente hoy como se sintió ayer: sentir hoy lo mismo que ayer no es sentir, es recordar hoy lo que se sintió ayer, ser hoy el cadáver vivo de lo que ayer fue la vida perdida.
Создано выпускниками Колумбийского университета в Сан-Франциско
"Instead of endless scrolling, I just hit play on BeFreed. It saves me so much time."
"I never knew where to start with nonfiction—BeFreed’s book lists turned into podcasts gave me a clear path."
"Perfect balance between learning and entertainment. Finished ‘Thinking, Fast and Slow’ on my commute this week."
"Crazy how much I learned while walking the dog. BeFreed = small habits → big gains."
"Reading used to feel like a chore. Now it’s just part of my lifestyle."
"Feels effortless compared to reading. I’ve finished 6 books this month already."
"BeFreed turned my guilty doomscrolling into something that feels productive and inspiring."
"BeFreed turned my commute into learning time. 20-min podcasts are perfect for finishing books I never had time for."
"BeFreed replaced my podcast queue. Imagine Spotify for books — that’s it. 🙌"
"It is great for me to learn something from the book without reading it."
"The themed book list podcasts help me connect ideas across authors—like a guided audio journey."
"Makes me feel smarter every time before going to work"
Создано выпускниками Колумбийского университета в Сан-Франциско

Lena: Nia, el otro día estaba ordenando unos papeles viejos y me dio una sensación rarísima, como si estuviera viendo la vida de otra persona que ya no soy yo. Y me acordé de ese libro que siempre mencionas, el de Pessoa, que es básicamente un cofre lleno de fragmentos sueltos que nadie ordenó hasta décadas después de su muerte.
Nia: Es que fijate que el *Libro del desasosiego* es justo eso, un "puzle" de más de quinientos fragmentos que Fernando Pessoa dejó en completo desorden. Lo curioso es que no lo firma él, sino un tal Bernardo Soares, un ayudante de contable en Lisboa que dice ser un "semiheterónimo". O sea, Pessoa decía que Soares era él mismo, pero "mutilado", sin el raciocinio ni la afectividad.
Lena: Pero a ver, si le quitas la razón y el afecto a alguien, ¿qué queda? ¿Es una forma de esconderse o de encontrarse? Porque he leído que él decía que "vivir es ser otro", y me suena a que estaba huyendo de su propia realidad en esa oficina gris de la Rúa dos Douradores.
Nia: Tal cual. Lo que pasa es que para Soares, la realidad vulgar era algo de lo que había que renegar. Él prefería el "culto al sueño" y esa "estética de la abdicación". Pero entonces, ¿cómo es que un diario lleno de tedio y de inacción se convierte en lo que muchos llaman una de las obras más bellas del siglo veinte? Para entender esto hay que empezar por descifrar quién era realmente ese hombre que prefería soñar a vivir.