Blythe: A ver, pero fíjate en esto, Nia. Si dejamos de lado por un momento el tema del romance tóxico, hay algo en la magia de Lúthien que es muy diferente a lo que vemos en otros magos de Tolkien. No usa varitas, ni anillos, ni espadas rúnicas. Usa su pelo, su voz y su baile. Lei por ahí que Cami Agan conecta esto con el "deseo corporal". O sea, que su poder emana directamente de su ser físico, de su feminidad, pero no como algo pasivo, sino como una fuerza que desestabiliza el orden masculino de la guerra.
Nia: Mira, hay algo clave aquí que menciona Agan y es que Lúthien subvierte la idea de que el cuerpo femenino es solo un objeto para ser mirado. Ella lo convierte en un sujeto que actúa. Cuando se corta el pelo para tejer una cuerda y un manto de sombra para escapar de su encierro en el árbol Hirilorn, está usando su propia belleza y sus atributos físicos como herramientas de liberación. No espera a que un príncipe la rescate; usa lo que la sociedad considera sus "adornos" para fabricar su propia salida. Es una forma de agencia muy física y muy potente.
Blythe: ¡Oye, pues sí! Y lo de la fortaleza de Sauron, Tol-in-Gaurhoth... eso es de otro nivel. Nia, imagínate la escena: Sauron, el lugarteniente de Morgoth, el que luego será el Señor Oscuro que todos conocemos, está en su torre de licántropos. Y llega esta mujer sola, con un perro, y simplemente cantando hace que los cimientos de la torre se desmoronen. No es una batalla de espadas, es un choque de voluntades donde la suya, expresada a través del canto, es superior a la de Sauron.
Nia: Es que tiene todo el sentido del mundo. Y sin embargo, fíjate en la contradicción. A pesar de esa victoria aplastante, cuando rescata a Beren de las mazmorras, la narrativa vuelve a centrarse en el sufrimiento de él. Él está ahí, destrozado, y ella pasa a ser la sanadora. Whitaker, en su estudio sobre las narrativas de violación y género en El Silmarillion, señala que a menudo el poder de las mujeres en Arda se tolera siempre que se mantenga en el ámbito de la curación o la protección, no de la conquista. Lúthien rompe eso al conquistar la torre, pero luego "vuelve a su sitio" cuidando a Beren.
Blythe: Sabes que? Nunca lo habia pensado asi, pero es verdad. Es como si el texto le permitiera ser poderosa en ráfagas cortas, pero siempre la devuelve al rol de la "cuidadora". Y ojo con la escena de Angband, que para mí es la más fuerte. Lúthien se disfraza de Thuringwethil, que es una mujer-murciélago, una criatura de sombras. O sea, usa el disfraz, la simulación. Entra en el corazón del mal absoluto y hace lo que nadie ha podido: dormir a Morgoth.
Nia: Y ahí es donde el análisis de Moore sobre la "Construcción de Lúthien" se pone interesante. Ella plantea que Lúthien utiliza una "belleza corruptora" o una "estética del poder". Ella no derrota a Morgoth con fuerza bruta, sino que lo "encanta". Hay una parte muy turbia ahí, porque Morgoth la mira con un deseo lascivo, con intenciones de violarla o esclavizarla, y ella usa ese propio deseo de él en su contra. Baila para él, pero es un baile que es una trampa mortal. Es una forma de resistencia donde ella aprovecha su posición de "objeto de deseo" para anular al depredador.
Blythe: Eso sí que es una lectura potente. O sea, que en lugar de ser una víctima pasiva del acoso de Morgoth, ella utiliza esa "mirada" de él para hipnotizarlo. Pero, a la vez, ¿no es un poco peligroso ese mensaje? Como decir que la mujer debe usar su atractivo para sobrevivir en un mundo de hombres peligrosos. Al final del día, sigue operando bajo las reglas de ellos, ¿no crees?
Nia: Exacto, ese es el gran debate del feminismo en la literatura. ¿Es realmente agencia si solo estás usando las herramientas que el patriarcado te da? Judith Butler diría que no hay un "afuera" del poder. Lúthien no puede simplemente ser un guerrero con hacha porque ese no es su lenguaje ni el lenguaje que el mundo de Arda le permite. Lo que hace es una "resignificación radical", que es un término muy de Butler. Coge el baile -- que es lo que hacía para divertirse en su casa -- y lo convierte en un arma de destrucción masiva contra el Señor Oscuro. No cambia el sistema, pero lo hackea desde dentro.
Blythe: Me encanta esa idea del "hackeo". Pero fíjate en lo que pasa después de que le roban el Silmaril. Beren intenta hacerse el valiente, Carcharoth le arranca la mano, y otra vez Lúthien tiene que rescatarlo y curarlo. Es como un ciclo sin fin. Al final, ella es la que tiene la visión estratégica, la que sabe cuándo usar el sigilo y cuándo la fuerza, pero Beren es el que se lleva el título del "Héroe del Silmaril" en las canciones de los hombres.
Nia: O sea, lo que estamos diciendo es que hay una brecha enorme entre lo que Lúthien hace y cómo se registra su historia. En el podcast The Entmoot, el profesor Stephen Yandell habla de cómo las estructuras medievales que Tolkien tanto amaba a menudo encasillan a las mujeres en roles fijos, incluso cuando son las que mueven la trama. Lúthien es la excepción que confirma la regla. Es tan poderosa que Tolkien no puede ignorarla, pero la rodea de hombres -- Thingol, Celegorm, Curufin, Beren -- que intentan constantemente poseerla o limitarla.
Blythe: Es verdad. ¡Incluso los hijos de Fëanor, Celegorm y Curufin, intentan secuestrarla! Y ahí es donde entra Huan, el perro de caza de Valinor. Lo cual es irónico, porque el único aliado masculino que realmente la respeta y la ayuda sin intentar controlarla es un perro que solo puede hablar tres veces en su vida. Huan ve la nobleza y el poder de Lúthien de una forma que Beren, con toda su "hombría" y su "honor", a veces parece no captar del todo.
Nia: Fijate que lo de Huan es genial porque representa un tipo de lealtad que no está basada en el deseo sexual ni en la propiedad. Él abandona a su amo, Celegorm, porque reconoce que lo que le están haciendo a Lúthien es injusto. En el análisis de Robin Anne Reid sobre los fandoms feministas de Tolkien, se menciona mucho cómo las lectoras conectan con estas figuras aliadas no humanas, porque a menudo los personajes masculinos humanos o elfos están demasiado atrapados en sus propios códigos de orgullo y linaje para ver a la mujer como un igual.
Blythe: Tal cual. Al final, Lúthien es una figura que desborda el molde que le han preparado. Pero claro, luego llegamos al final de la historia, a la famosa "elección de Lúthien", y ahí es donde a mí se me cae un poco el alma a los pies. Porque después de haber sido la mayor heroína de la historia, su gran acto final es... ¿morir? O sea, renunciar a su identidad como elfa para ser una humana mortal y seguir a Beren. Me suena un poco a "el amor lo cura todo, incluso la muerte", pero a un precio altísimo para ella.