Nia: A ver, Jackson, pongámoslos a pelear un poco. Si Marx dice que la clase social es lo único que importa, ¿qué le diría Weber? Me imagino que ahí habría chispas.
Jackson: ¡Uff, totalmente! Weber le diría a Marx: "Karl, eres un reduccionista. No puedes explicar todo por la economía". Weber le recordaría que hay personas con mucho dinero que no tienen poder político, y personas con mucho poder político que no tienen un duro. Para Weber, la realidad es una multiplicidad de fenómenos, no puedes conocer la "totalidad", solo fragmentos. Marx, en cambio, ve la realidad como una totalidad dialéctica: todo está conectado por la base económica.
Nia: ¿Y Durkheim? Él está ahí en medio, ¿no? Porque él también cree en la estructura, pero no le gusta el conflicto.
Jackson: Durkheim les diría a los dos: "Están tan preocupados por quién manda que se olvidan de qué nos mantiene unidos". Para Durkheim, el conflicto de clases de Marx es un síntoma de "división del trabajo anómica". Él diría que si regulamos bien las profesiones y fortalecemos las instituciones, el conflicto desaparece. Marx se reiría en su cara y le diría que las instituciones son solo un invento de la burguesía para mantener su poder.
Nia: Oye, pero qué fuerte eso de que Marx vea las instituciones como un truco. O sea, la educación, la justicia... ¿todo sería parte de esa superestructura para que sigamos trabajando tranquilos?
Jackson: Tal cual. Según Marx, la ideología dominante es la ideología de la clase dominante. Durkheim, por el contrario, cree que la educación es la herramienta fundamental para crear esa conciencia colectiva que necesitamos para no matarnos los unos a los otros. Y Weber, fiel a su estilo, diría que la educación hoy solo sirve para crear "especialistas sin espíritu", gente que sabe mucho de su parcela pero que no entiende nada del sentido de la vida.
Nia: ¡Qué duro Weber! Pero fíjate que lo que dice tiene mucho que ver con la hiperespecialización de hoy. Sabes mucho de marketing digital, pero no tienes ni idea de cómo tu trabajo afecta a la sociedad o a tu propia salud mental. Estás en tu pequeña celda de la jaula de hierro.
Jackson: Exacto. Y fíjate en otra diferencia clave: el método. Durkheim es un positivista, quiere usar el método de las ciencias naturales para estudiar la sociedad. "Tratar los hechos como cosas", ¿recuerdas? Weber, en cambio, se opone a eso. Él dice que las conductas humanas son individuales y subjetivas, por lo tanto, no se pueden regularizar por completo. Su método es histórico-comparativo.
Nia: O sea, que Durkheim busca leyes universales y Weber busca entender casos particulares. Es como un médico que busca una cura general frente a un psicólogo que quiere entender tu historia personal.
Jackson: ¡Qué buena analogía! Y Marx... Marx es el cirujano que dice: "No pierdas el tiempo con terapias ni pastillas, hay que operar y sacar el tumor, que es la propiedad privada". Lo fascinante es que, aunque parecen irreconciliables, los tres están mirando el mismo fenómeno: la transición de un mundo tradicional a este capitalismo industrial que hoy se ha vuelto digital.
Nia: Y ojo con esto, que aunque Weber y Marx chocan en el origen --uno dice economía, otro dice ideas--, ambos coinciden en que el sistema es una fuerza que termina aplastando al individuo. Marx lo llama alienación y Weber lo llama racionalización. Al final, el resultado para el trabajador es muy parecido, ¿no crees?
Jackson: Tienes toda la razón. Ambos ven una pérdida de libertad. Durkheim es quizás el más optimista, porque cree que si logramos una buena "solidaridad orgánica", el individuo puede encontrar su lugar y ser feliz siendo parte de un todo equilibrado. Pero claro, para eso hace falta que las instituciones funcionen, y hoy... bueno, hoy las instituciones están bastante cuestionadas.
Nia: Claro, porque si la institución encargada de regular la desigualdad está "capturada" por los intereses de unos pocos, volvemos a Marx. Es como un círculo vicioso. Me pregunto qué dirían de la "Gig Economy" y de cómo se han diluido las clases sociales tradicionales. Ya no es tan fácil ver quién es el burgués y quién el proletario cuando todos usamos la misma ropa y compramos en las mismas tiendas.
Jackson: ¡Ah! Weber se daría un festín con eso. Él diría que las "clases" se han fragmentado en mil "estamentos" de consumo. Marx, en cambio, diría que no te dejes engañar por el envoltorio: si no eres dueño de la plataforma, sigues siendo proletario, por más que tengas un iPhone y bebas café de marca.