1:28 Lena: Miles, me dejaste con la intriga. O sea, lo que me estás diciendo es que España pasó de ser la gran aliada de Francia a ser su campo de batalla en cuestión de meses. Pero, a ver, ¿cómo es posible que Carlos IV y Godoy fueran tan... no sé si decir ingenuos o directamente descuidados? Porque dejar entrar a cien mil soldados extranjeros en tu casa basándote en un papelito firmado en Fontainebleau suena a receta para el desastre.
1:57 Miles: Fíjate que esa es la gran pregunta que se hacen todos los historiadores. Para entenderlo, hay que ponerse en la piel de Manuel Godoy. El tipo estaba obsesionado con el poder y Napoleón le vendió un sueño dorado. Según el Tratado de Fontainebleau de octubre de 1807, España y Francia se iban a repartir Portugal. A Godoy le prometieron un principado propio, el de los Algarves. O sea, el tipo ya se veía con corona propia.
2:26 Lena: ¡No me digas! O sea, que el tipo vendió las llaves de la casa por un trozo de tierra en Portugal. Qué fuerte.
0:48 Miles: Tal cual. Y mientras Godoy soñaba con ser príncipe, las tropas de Junot cruzaban la frontera en octubre de 1807. Pero ojo, que aquí viene el giro. Napoleón no se limitó a mandar a los 28.000 soldados que decía el tratado. Empezaron a entrar cuerpos de ejército por todos los Pirineos: el de observación de la Gironda, el de los Pirineos Orientales... De repente, tenías guarniciones francesas en Barcelona, en Pamplona, en Figueras. Y los españoles miraban por la ventana y decían: "Oye, que Lisboa queda para el otro lado, ¿qué hacen estos señores acampados en mi plaza?".
3:10 Lena: Claro, es que es de sentido común. Si vas a Portugal, no te quedas en Barcelona "observando". Y encima, me imagino que mantener a semejante cantidad de soldados no saldría gratis.
3:22 Miles: Exactamente. Ese es un punto clave que a veces se olvida. No era solo la presencia militar, era el hambre. España venía de años de malas cosechas, epidemias y una crisis económica brutal porque, tras la derrota en la batalla de Trafalgar en 1805, Inglaterra nos había cortado el comercio con América. La Hacienda estaba en bancarrota. Y de pronto, tienes que alimentar a miles de soldados franceses que, además, no se portaban precisamente como invitados educados. Había saqueos, incidentes constantes... la tensión social era una olla a presión.
3:58 Lena: Y en medio de todo esto, la familia real tirándose los trastos a la cabeza. Porque Fernando, el hijo de Carlos IV, no se quedaba de brazos cruzados, ¿verdad?
4:08 Miles: Para nada. Fernando era el líder de lo que llamaban el "partido fernandino" o antigodoyista. Él y sus seguidores odiaban a Godoy y veían a Carlos IV como un rey débil. En 1807 ya hubo una conspiración, el proceso de El Escorial, donde pillaron a Fernando conspirando contra su propio padre. Lo más triste es que el tío, cuando lo pescaron, pidió perdón de rodillas y delató a todos sus amigos. Eso ya te da una pista de la catadura moral del personaje que luego llamarían "el Deseado".
4:40 Lena: Madre mía, qué panorama. O sea, tenemos un país arruinado, un ejército extranjero ocupando ciudades estratégicas y una monarquía que parece un capítulo malo de una serie de intrigas palaciegas. ¿Y cómo explota todo en Aranjuez?
4:56 Miles: Pues mira, la escena es casi de película. Marzo de 1808. La familia real está en el palacio de Aranjuez. Godoy, que ya empieza a olerse que Napoleón le ha jugado una mala pasada, quiere llevarse a los reyes hacia el sur, a Sevilla, por si tienen que huir a América como hicieron los reyes de Portugal. Pero el pueblo de Aranjuez, instigado por los nobles amigos de Fernando, se amotina la noche del 17 al 18 de marzo. Asaltan la casa de Godoy, que tiene que esconderse entre unas esteras durante horas para que no lo linchen.
5:28 Lena: ¡Qué imagen! El hombre más poderoso de España escondido en una alfombra.
5:33 Miles: Literal. Al final lo encuentran, lo arrastran y Carlos IV, para salvar a su favorito y viendo que la muchedumbre está fuera de control, abdica. El 19 de marzo de 1808, Fernando VII se convierte en rey por la fuerza de un motín. Pero claro, Napoleón, que lo estaba viendo todo desde la barrera, pensó: "Esta es la mía. Si estos no saben gobernarse, ya les pongo yo a alguien que sepa".
5:58 Lena: Y ahí es cuando se los lleva a todos a Bayona, ¿no? Es que me parece increíble que Fernando, después de lo que había pasado, aceptara irse a Francia a ver a Napoleón.
6:08 Miles: Es que Napoleón era un genio de la manipulación. Les hizo creer que iba a actuar como mediador entre padre e hijo. Fernando fue subiendo hacia el norte, esperando encontrar al Emperador en Burgos, luego en Vitoria... y siempre le decían: "Un poco más adelante, que ya llega". Al final, cruza la frontera y se mete en la boca del lobo. En Bayona, Napoleón los tiene a todos: a Carlos, a María Luisa, a Godoy y a Fernando. Y ahí se produce el episodio más vergonzoso de la historia de la monarquía española: las abdicaciones de Bayona.
6:45 Lena: O sea, que les obliga a soltar la corona como quien quita un caramelo a un niño.
0:48 Miles: Tal cual. Primero obliga a Fernando a devolverle la corona a su padre. Y luego Carlos IV, que ya odiaba a su hijo más que a nada, se la entrega a Napoleón con la condición de que España sea siempre católica y mantenga su integridad. Napoleón, acto seguido, se la da a su hermano José I Bonaparte. Imagínate la cara de los españoles cuando se enteran de que su rey está "secuestrado" en un castillo francés --el de Valençay-- y que ahora les manda un francés al que ni conocen ni quieren.
7:20 Lena: Es que es normal que la gente estallara. Pasaron de tener un conflicto político a sentir que les habían robado el país entero.