7:03 Lena: Sabes qué, Jackson, siempre que hablamos del 2 de mayo me viene a la cabeza esa imagen épica de la gente luchando con navajas contra los mamelucos, esos soldados de élite de Napoleón. Pero lo que me pregunto es si fue algo realmente organizado o simplemente a la gente se le acabó la paciencia de golpe. Porque, a ver, enfrentarse a un ejército profesional con lo que tengas a mano en la cocina suena a desesperación pura.
7:33 Jackson: Fijate que fue una mezcla de ambas cosas, pero con un componente de rabia acumulada brutal. O sea, lo que pasa es que el 2 de mayo de 1808, cuando los madrileños ven que los franceses se quieren llevar al último miembro de la familia real que quedaba en el palacio, el infante Francisco de Paula, estalla la chispa. Pero no fue solo un motín de barrio. Fue el pueblo llano, sí, pero también hubo militares que desobedecieron las órdenes de sus superiores de no intervenir. Gente como los capitanes Daoiz y Velarde en el parque de artillería de Monteleón. Ellos le dieron armas al pueblo y se atrincheraron. Fue un suicidio heroico, básicamente.
8:17 Lena: No me digas. O sea, que hubo una fractura incluso dentro del ejército español. Unos decían "quietos todos que los reyes han dicho que colaboremos" y otros "ni hablar, nos están robando el país". Eso sí que es tensión.
1:20 Jackson: Tal cual. Y la represión de Murat, el general francés al mando en Madrid, fue de una crueldad que hoy nos costaría procesar. Los fusilamientos del 3 de mayo no fueron solo para castigar, sino para aterrorizar. Pero fíjate en el error de cálculo de Napoleón: pensó que con un escarmiento sangriento la gente se metería en sus casas. Y lo que pasó fue justo lo contrario. La noticia voló. El famoso bando de los alcaldes de Móstoles, que básicamente decía "la patria está en peligro, acudid a salvarla", corrió como la pólvora por toda la península. En cuestión de días, ciudades que no tenían ni idea de lo que pasaba en Madrid empezaron a crear Juntas de Armamento y Defensa.
9:22 Lena: O sea, que ahí es donde nace ese concepto de las "Juntas", ¿no? Me parece fascinante porque, en la práctica, es el pueblo autogobernándose porque el rey no está. Es casi una revolución sin quererlo.
9:34 Jackson: Eso es lo que iba a decir. Lei algo el otro dia que explicaba que estas Juntas eran un acto de soberanía popular sin precedentes en España. Como el Consejo de Castilla y las autoridades oficiales estaban paralizados o colaborando con los franceses por miedo, la gente normal --abogados, curas, militares de bajo rango, comerciantes-- tomó las riendas. Primero fueron locales, luego provinciales, y finalmente se unieron en la Junta Central Suprema. Es el nacimiento de la "nación" en el sentido moderno: no es el rey el que manda, es el pueblo el que se organiza para defender su tierra, su religión y a su rey cautivo, porque para ellos Fernando VII era "el Deseado", el símbolo de todo lo bueno que estaba por venir.
10:19 Lena: Qué curioso que lucharan por un rey que, en realidad, estaba en Francia viviendo bastante bien mientras ellos morían aquí. Pero bueno, supongo que la idea de Fernando VII era más importante que el hombre real. Ahora, Jackson, ¿cómo se pasa de esos levantamientos populares a una guerra de seis años? Porque Napoleón no era de los que se rendían a la primera.
10:39 Jackson: Mira, hay algo clave aquí: la guerra de la Independencia no fue una guerra normal. Fue lo que hoy llamaríamos una "guerra total". Por un lado tienes las batallas campales de toda la vida, como la de Bailén en julio de 1808. Esa batalla fue un bombazo mundial, Lena. Un ejército español improvisado, al mando del general Castaños, derrotó a las tropas del general Dupont. Fue la primera vez que un ejército napoleónico se rendía en campo abierto en toda Europa. ¡Imagínate el subidón de moral! José I, que acababa de llegar a Madrid, tuvo que salir pitando hacia el norte.
11:14 Lena: ¡No me digas! Me imagino a Napoleón en París tirándose de los pelos. "¡¿Cómo que mis veteranos han perdido contra unos españoles?!" Debió de ser un golpe tremendo para su imagen de invencible.
11:28 Jackson: Fue tan grave que el propio Napoleón tuvo que venir a España en persona a finales de 1808 con la *Grande Armée*, su mejor ejército, unos 250.000 hombres. Y claro, ahí la cosa cambió. Recuperó Madrid, barrió a los ejércitos regulares españoles y obligó a los ingleses, que habían venido a ayudar al mando de Moore, a retirarse hacia Galicia en una marcha penosa. Pero aquí es donde aparece el genio --o la desesperación-- español: la guerrilla. Como no podían ganar en batallas abiertas contra el mejor ejército del mundo, empezaron lo que llamaban la *petite guerre*.
12:06 Lena: La guerrilla... eso sí que es marca España, ¿no? Grupos pequeños, gente que conoce el terreno, atacando y desapareciendo. Me imagino que para los soldados franceses debía de ser una pesadilla. No saber nunca por dónde te va a caer un tiro o una emboscada.
12:24 Jackson: Era un infierno para ellos. Fíjate que había partidas de guerrilleros famosas, como la del Empecinado, el cura Merino o Espoz y Mina. No eran solo campesinos con horcas; con el tiempo se convirtieron en unidades militares muy eficaces. Cortaban las comunicaciones, asaltaban los correos, saboteaban los suministros. Napoleón podía controlar las ciudades, pero el campo no era suyo. Tenía que dejar miles de soldados solo para proteger las rutas. Un estudio que vi hace tiempo mencionaba que Francia llegó a perder más hombres por la guerrilla y las enfermedades en España que en muchas de sus grandes batallas europeas. Fue una herida abierta que nunca dejó de sangrar para el Imperio.
13:05 Lena: O sea, que España se convirtió en una especie de "Vietnam" para Napoleón. Una guerra de desgaste que no sabía cómo cerrar. Y mientras tanto, la gente sufriendo lo indecible, supongo. Porque una guerra así, en tu propio suelo, con saqueos de ambos bandos... debió de ser devastador.
13:25 Jackson: Fue terrible, Lena. Hay informes que hablan de una pérdida de población brutal, entre 300.000 y 500.000 personas. Y no solo por las balas. Las hambrunas de 1812 fueron espantosas porque los campos estaban destrozados y los ejércitos confiscaban todo el grano. Goya lo retrató perfectamente en su serie "Los desastres de la guerra". No hay gloria en esos grabados, solo hambre, violación, muerte y una crueldad que te pone los pelos de punta. Fue una guerra civil también, no lo olvidemos: españoles patriotas contra españoles "afrancesados" que creían que José I y las reformas francesas eran lo mejor para modernizar el país. Una fractura social que tardaría décadas en cerrarse, si es que alguna vez lo hizo.