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La importancia de la autonomía emocional 10:23 Lena: Oye, Miles, hay algo que mencionaste sobre los cuentos de hadas que me dejó pensando. Es verdad que desde chiquitos nos meten en la cabeza esa idea del "felices para siempre" y de que vamos a encontrar a nuestro príncipe o princesa que nos va a completar. Y claro, crecemos pensando que nuestra pareja es una propiedad privada que tiene que cumplir todas nuestras expectativas para que seamos felices.
10:47 Miles: Es que ese es uno de los grandes engaños de nuestra cultura. Nos han hecho creer que la magia viene de fuera, cuando la verdadera magia es el amor propio. Pensamos que si la relación se acaba, es el fin del mundo, el fracaso absoluto. Y fíjate que no tiene por qué ser así. Hay relaciones que son maravillosas y muy felices... hasta que dejan de serlo. Y no pasa nada por volver a empezar. El miedo a que la relación se acabe es lo que alimenta los celos más feroces.
11:18 Lena: Claro, porque si ves el fin de la relación como una catástrofe personal, vas a hacer lo que sea, incluso cosas horribles, para evitarlo. Pero si entiendes que tú eres una persona completa, con o sin pareja, ese miedo pierde fuerza. O sea, si la relación se termina de manera sana, pues duele, claro, pero tienes la oportunidad de crecer y volver a empezar. El problema es cuando quieres retener a alguien por la fuerza, ya sea física o psicológica.
9:54 Miles: Exacto. Y fíjate qué paradoja: hay personas que, por evitar que su pareja se vaya con otro, terminan haciendo que se vaya... pero al cementerio, y ellos a la cárcel. Arruinan su vida para siempre por no aceptar que una relación puede terminar. Es una falta de madurez emocional tremenda. Pierdes tu libertad, destruyes a tu familia y todo por un sentimiento de posesión que no sirve para nada. Al final, te quedas con una doble pena: la de haber perdido a quien amabas y la de estar encerrado.
12:23 Lena: No me digas, es que es una pérdida total por donde lo mires. Y todo por esa idea de que "tenemos" que estar juntos pase lo que pase. A veces, lo más valiente y lo que más amor propio demuestra es decir "esto ya no funciona, cada uno por su lado". Pero nos da pánico la soledad o el qué dirán. Preferimos vivir en una guerra constante de celos e insultos antes que enfrentar la realidad de que el ciclo se cerró.
12:53 Miles: Y ojo con esto, que muchas veces nos dejamos llevar por la química del principio, por ese enamoramiento que es como una droga, y no nos damos el tiempo de conocer de verdad a la otra persona. No nos fijamos en si esa persona tiene los valores que necesitamos o si nosotros mismos estamos preparados para una relación. Nos lanzamos al vacío y luego, cuando aparecen las inseguridades, queremos controlar todo para que no se nos escape esa sensación del principio.
13:21 Lena: Es que la madurez es clave aquí. Ser maduro significa entender que no puedes poseer a nadie. Tú puedes controlar tus pensamientos, tus sentimientos y tus acciones, pero hasta ahí llega tu jurisdicción. No importa cuánto dinero pagues o cuánto vigiles, nunca vas a poder entrar en la cabeza de tu pareja y obligarla a pensar lo que tú quieres. Es una batalla perdida de antemano.
2:19 Miles: Tal cual. Y fíjate en el ejemplo de Nelson Mandela que mencionaba alguien por ahí. Estuvo 27 años en la cárcel, privado de su libertad física, pero nadie pudo controlar lo que él sentía o pensaba. Sus pensamientos eran suyos. Pues con tu pareja es igual. Aunque la encierres en una jaula de oro, sus sentimientos son libres. Entonces, ¿para qué gastar esa energía vital en intentar lo imposible? Es mucho más productivo usar esa energía para mejorar tú, para cuidarte, para cultivarte.
14:20 Lena: O sea, que en lugar de ser el policía de tu pareja, deberías ser el jardinero de tu propia vida. Si tú cultivas un jardín hermoso en tu interior, la gente querrá estar ahí por voluntad propia, no porque los tengas amarrados. Y si deciden irse, pues tu jardín sigue siendo tuyo, no se marchita porque alguien se fue. Es un cambio de perspectiva radical, pero es la única forma de vivir en paz.
14:48 Miles: Me encanta esa analogía del jardín, Lena. Porque además, cuando te enfocas en ti, te vuelves una persona mucho más atractiva, y no hablo solo del físico. Una persona segura de sí misma, que tiene sus propios proyectos, que se cuida y se respeta, emite una luz que atrae de forma natural. Los celos, en cambio, son como una nube negra que espanta a cualquiera. Al final, el autocontrol y el amor propio son las herramientas más poderosas que tenemos para ser felices de verdad.